La evolución de los planes de fidelización

Hombre sofisticado en sala VIP

Quien tiene un cliente satisfecho tiene un tesoro. Aunque no es lo mismo que un amigo, nuestra frase tiene la misma carga de veracidad que la original. Y si no que se lo pregunten a las aerolíneas, hoteles…¡y restaurantes!

No estamos seguros de cuál fue la primera forma de fidelizar a un buen cliente, lo que sí sabemos es que las aerolíneas fueron las primeras en desarrollar y popularizar los planes de fidelización. A partir de ahí, cadenas hoteleras, supermercados, grandes superficies comerciales…Fueron muchos los sectores que se sumaron al carro de la fidelización de clientes.

No era de extrañar, pues de esta forma se consigue que el cliente repita en la compra o contratación de los productos/servicios de una compañía en lugar de los de la competencia.

Así pues, no era raro acumular tarjetas de diferentes tipos en la cartera. Algunas perforables, otras con colores que marcaban tu grado de “excelencia” como cliente. Las había de todo tipo. El objetivo siempre el mismo: ofrecer descuentos y ventajas a los buenos clientes.

Digitalización y movilidad

Inmersos de lleno en el siglo XXI y en la cultura digital, se presenta la primera contradicción. ¿Seguir ocupando espacio en nuestros bolsillo cuando el Smartphone se ha convertido en una extensión de nuestro cuerpo y existen apps para todo?

Las marcas más avezadas empiezan a digitalizar los programas de lealtad. La portabilidad es imprescindible. ¿Qué mejor que llevar la tarjeta de fidelización siempre a mano dentro del teléfono? Es cuestión de años que los modelos físicos acaben desapareciendo. Y es que estar presente en los móviles de los clientes tiene otras ventajas relacionadas con un mayor conocimiento de este, y, por lo tanto, personalizar mucho más las ofertas.

Además de la mejora necesaria relacionada con el uso de la tecnología, el abuso de los descuentos como principal incentivo empezaba a limitar el efecto de los planes de fidelización. ¿Había tocado techo esta forma de posventa?

En realidad no. Aquí es cuando surge Ciceroneclub para revolucionar los clubes de fidelización. Y lo hace en un sector donde, aunque parezca mentira, todavía quedaba margen para la innovación: la restauración.

Fidelización para restaurantes de primer nivel

La primera gran novedad es que Ciceroneclub se convierte en el primer plan de fidelización del mundo de los mejores restaurantes independientes para comidas de negocios. De momento solo en Madrid.

Además, lo hace con la innovación tecnológica como una de sus señas de identidad: a través de una app que elimina la necesidad de tarjetas o la identificación como usuario a la hora de hacer la reserva. A lo que hay que sumar el uso de Cicerones, moneda virtual canjeable en los restaurantes de su red.

Aunque en realidad la mayor innovación radica en su esencia. La restauración se había dejado llevar por un modelo de innovación dirigido a modas como los descuentos, probablemente abusando de los mismos. Ciceroneclub va más allá de los descuentos. Se trata, por una parte, de facilitar las reservas, y, por otra, de ofrecer un servicio diferencial y de calidad a todos aquellos ejecutivos y directivos que por motivos profesionales son clientes habituales de los mejores restaurantes de la capital.

En cualquier caso, si quieres conocer de primera mano cómo se gestó esta innovadora idea, te recomendamos que sigas nuestro blog, porque pronto publicaremos una entrevista a uno de los padres de Ciceroneclub.