Cuando una comida es algo más que gastronomía

ejecutivos en una comida de negocios

No descubrimos nada cuando afirmamos que muchas decisiones estratégicas se toman entre manteles y cubiertos. El mundo de los negocios está estrechamente vinculado con los restaurantes. A veces una comida es algo más que gastronomía. No te permitas fallar.

 

Elección del restaurante

Lo primero en lo que debes acertar es en la elección del restaurante. ¿Qué criterios tener en cuenta? En Ciceroneclub nos basamos en la calidad de la cocina, servicio y ambiente para seleccionar nuestros restaurantes para comidas y cenas de negocios, y nos va muy bien.

 

Eso sí, contamos con Carlos Maribona, un seleccionador de lujo. Si quieres ir sobre seguro te recomendamos que eches un vistazo a nuestra red de restaurantes. Los más exigentes parámetros de calidad están asegurados.

 

Qué comer y beber

Una vez que hemos escogido el local (recuerda llegar un poco antes de la hora), cobran protagonismo la comida y la bebida. No hay reglas escritas en esta área, pero conviene no optar por comidas demasiado copiosas, recuerda que luego es posible que toque volver a la oficina. Unos entrantes para compartir y un plato principal es una buena opción.

 

¿Con o sin vino? Maridar la comida con el vino adecuado puede convertir una buena comida en experiencia sensorial única. Un paladar satisfecho allanará el camino para una negociación exitosa. No olvides la reglas básicas para un buen maridaje. Moderar el consumo en una comida de negocios es de vital importancia.

 

Etiqueta

Distinción y corrección deben presidir tu comportamiento con los invitados. Así que antes de nada, y teniendo en cuenta que corren tiempos de una excesiva dependencia al teléfono móvil, apágalo o siléncialo y no lo dejes encima de la mesa. Tus interlocutores merecen toda tu atención, y así lo tienen que percibir.

 

Si eres el anfitrión, además de escoger el lugar y elegir el vino, te tocará dirigir. Toma la batuta con los tiempos de la comida pero deja que los invitados lo hagan con los temas más estrictamente profesionales.

 

Aunque parezca obvio, recuerda no pedir platos con muchas salsa o en los que necesites las manos para evitar mancharte y dar mala impresión. Cuida las formas y recuerda que el pan es el de la izquierda.

 

Conversación

¿De qué hablar? Naturalidad ante todo. No hay que ser impaciente. Lo ideal es empezar con temas triviales que no comprometan a nadie (política, religión, sexo y dinero prohibidos) y que rompan en hielo. Cuando percibas que todo el mundo está cómodo es el momento de abordar el asunto nuclear: los negocios.

 

Cuenta y, ¿propina?

Llega el momento de pagar. Si eres el anfitrión no hay discusión, pagas. No des lugar a debate en esta cuestión. Lo mejor es que no pagues con efectivo y si tienes alguna clase de descuento no lo hagas visible. Esto último es uno de los motivos por lo que el Ciceroneclub es un plan de fidelización diferente, no hacen falta tarjetas, basta con usar nuestra app para disfrutar de las ventajas de los mejores restaurantes de negocios de Madrid.

 

Respecto a la propina, no te vuelvas loco. Recuerda que en España la propina es un acto de cortesía que se da por lo que estimamos ha sido un buen servicio, pero en ningún caso es una obligación o una costumbre “casi obligatoria” como en otros países. Sé discreto al darla y no aproveches la ocasión para deshacerte de la “calderilla”.

 

Llegados a este punto, solo te queda despedirte de los invitados y agradecerles su asistencia. Si has actuado bien, y tal y como indicaba Ignacio Diezhandino en una entrevista publicada en nuestro blog “las comidas o cenas de negocios son probablemente una de las inversiones más eficientes para establecer una relación de confianza con clientes, proveedores, empleados, equipo, etc. Son ocasiones donde, en un entorno profesional, los participantes pueden relajarse, empatizar mejor con sus interlocutores, y conocer mejor sus intereses y motivaciones”